El Cuerpo de Policía de Escocia condenado por ciber-espionaje

El Cuerpo de Policía de Escocia condenado por ciber-espionaje

El pasado día 8 de Agosto de 2016 el Tribunal de Investigación de Poderes (IPT) escocés se ha decantado a favor de la víctima en un juicio por crímenes contra la privacidad de varias personas, ex-miembros del cuerpo de policía de Escocia.

Los hechos son alarmantes, porque se ha sabido con el tiempo que el cuerpo de Policía de la región espiaba a sus propios empleados, utilizando técnicas de escucha e intercepción de comunicaciones electrónicas, de forma totalmente ilegal por no estar informadas las autoridades ni haber dado su aprobación por orden judicial.

El Cuerpo de Policía de Escocia condenado

Basándose en que el citado cuerpo de seguridad ha infligido la Ley de Derechos Humanos de 1998, este ha sido condenado por el IPT, aunque no es la única sorpresa que espera en los próximos tiempos en nuestro vecino europeo.

Y es que todo ha saltado justo antes de que el gobierno anglosajón publique una controvertida normativa llamada Ley de poderes investigatorios que le permitiría en adelante espiar grandes masas de datos en bruto, sin que medie sospecha fiable de delito, justo como el caso que estamos tratando hoy.

Dicha ley permitirá interceptar comunicaciones de lo más variado, desde teléfono a navegación web y por supuesto envío de emails.

Uno de los ex-miembros del cuerpo, posteriormente convertido en periodista, cifra el coste de la macro-operación en 4 millones de libras.

Delitos de invasión contra la privacidad revelados

Este mismo ex-agente llevó a cabo una investigación por su cuenta, comenzando esta en 2013 y con una duración de 18 meses, para acabar en los tribunales. Quienes iban a denunciar delitos en un principio, acabaron cometiendo delitos a su vez.

Entre los usos para los que ha servido este “poder absoluto” podemos destacar investigaciones internas en el cuerpo (entre otras cosas) como por ejemplo una destinada a descubrir a aquellos agentes en activo y retirados que pudieran haber cometido revelación de secretos.

Uno de los damnificados habría sido, por supuesto, Edward Gallager, el antiguo agente que decidió publicar un libro al respecto tras abandonar el cuerpo en 2013. Al tratar en el libro la resolución de una serie de crímenes contra prostitutas en el área de Glasgow, los altos mandos del cuerpo sospecharon enseguida que Gallager contaba con filtraciones de otros agentes del mismo.

Lo que ocurre cuando no respetas la normativa

Así, el antiguo agente fué acusado de contravenir el RIPA (normativa interna que regula el tratamiento de datos relacionados con investigaciones). Lo que ocurre es que la policía escocesa no cumplió con un reciente cambio en la normativa legal, que obligaba a las fuerza del orden a obtener la pre-aprobación judicial antes de comenzar.

Una investigación reveló que la policía de Escocia adquirió 9 conjuntos de datos diferentes y hasta 32 días de tráfico de comunicaciones para demostrar quién estaba tras las filtraciones. Sin embargo, no hicieron nada en adelante.

Al final, el cuerpo fué demandado por diferentes agentes y ex-agentes que reclaman que se les ha identificado erróneamente como sospechosos, aunque sólo uno de ellos -Gallager- ha solicitado compensación económica, recibiendo hace escasos días 10000 libras esterlinas como compensación por parte del cuerpo.

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